Las cosas que siempre quise saber y nunca me contaron

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9:00h de la mañana. Suena la puerta. Es mi primera paciente, se llama Carmen y hace una semana que le hicieron una mastectomía. Ella se acerca lentamente, va un poco agachada, con su mano derecha sujeta el brazo izquierdo. Yo, sin perder un detalle, me pregunto ¿Está muy dolorida? ¿Tiene miedo a moverse? O quizá un poco de todo. Ella levanta la mirada, y con voz suave, para no forzar nada, dice “buenos días, tengo cita con la fisioterapeuta”.

No todas las pacientes evolucionan igual después de la cirugía de mama, pero prácticamente todas sufren los principales efectos secundarios, la inflamación y el dolor.         

Toda cirugía viene acompañada de un proceso inflamatorio. La zona afectada estará hinchada, en algunos casos con aspecto de piel de naranja. La inflamación se puede extender por el tórax, la axila o incluso el brazo del lado afectado. Este proceso es normal, puede resultar incómodo por la sensación de calor, presión o incluso pinchazos en la zona. La inflamación disminuye a medida que pasan los días y se puede acelerar el proceso realizando drenaje linfático manual. Es muy importante que lo realice un fisioterapeuta experto en esta técnica y siempre que tu médico dé su consentimiento.

El dolor es una experiencia subjetiva, ya que cada una de nosotras lo vivimos de una forma diferente. Si padeces dolor cuéntaselo a tu médico, él te podrá ayudar. Las zonas que más frecuentemente producen dolor son: el pecho, la axila, el brazo y la espalda.

Tú también puedes contribuir a que el dolor y la inflamación mejoren. A continuación encontrarás una serie de ejercicios que te ayudaran a recuperarte:

  • Haz ejercicios respiratorios profundos varias veces al día, no tengas miedo a mover las costillas. Notarás cómo la musculatura se relaja y el pequeño movimiento que realizas en la zona disminuye la inflamación.
  • Realiza ejercicios con el brazo del lado afectado tan pronto como el médico te lo aconseje. Si la cirugía ha sido del tipo conservadora o una mastectomía sin reconstrucción los podrás hacer casi desde el principio. Si ha sido una mastectomía con reconstrucción es recomendable esperar unas semanas.
  • El reposo funcional del brazo no significa llevarlo pegado al cuerpo, inmóvil. Deja el brazo relajado, que se pueda mover con el braceo normal al caminar y realiza pequeñas actividades cotidianas (comer, lavarte los dientes, secarte el pelo…). Estos pequeños detalles evitarán que se genere una tensión excesiva en el hombro y la espalda que te puede provocar mucho dolor.
  • Para muchas mujeres dormir boca arriba puede resultar incómodo. Puedes probar con un almohadón debajo de las rodillas, para relajar la zona lumbar. Puedes poner otro debajo del brazo, del lado operado, para disminuir la tensión en la musculatura de la zona del hombro, la espalda y el pecho.

Recuerda, puedes y podemos hacer que el proceso sea menos doloroso, trata de disminuirlo al máximo.