Consejos para minimizar los cambios en tu imagen durante el tratamiento oncológico: piel, cuero cabelludo y uñas

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Con la terapia oncológica, nuestro organismo se enfrentará a diferentes cambios. Las sustancias químicas entran en nuestro cuerpo para ayudarnos a ganarle la carrera a las células cancerosas por ello, es preciso que nos preparemos antes, durante y después para minimizar sus repercusiones.

La intensidad de los efectos secundarios de la quimioterapia o la radioterapia, dependerá de cada paciente en particular y de los medicamentos aplicados en cada caso. Más allá de los malestares propios del proceso, son evidentes aquellas alteraciones de la piel, el pelo y las uñas. Para ayudarte a minimizar los cambios en tu imagen corporal, te presentamos una serie de consejos que te ayudarán a sentirte bien por dentro y por fuera.

Tu piel estará más sensible ¡dale lo que necesita!

La resequedad en la piel durante un proceso cancerígeno suele ser común y se debe a una disminución de fluidos a nivel celular producto de la administración de fármacos o la exposición a la radioterapia. Es posible que la piel se note agrietada y que, incluso, se descame. Por estos motivos, se aconseja el uso de lociones humectantes, emolientes y restauradoras de la barrera hidrolipídica. 

En este sentido, un aspecto de suma importancia a tener en cuenta es la elección de los cosméticos y productos de higiene: no olvides que tu piel estará muy sensible y que las cremas o jabones que utilizabas comúnmente puede que ahora no le sienten bien. Para evitar cualquier tipo de reacción cutánea, es preferible que selecciones productos sin parabenos, alcohol, detergentes, perfumes ni colorantes. No utilices exfoliantes ni guantes de crin, pues podrías causarte heridas. Al secar tu piel, hazlo mediante toquecitos suaves.

El tratamiento oncológico puede provocar fotosensibilidad y frecuentemente pueden aparecer manchas en la piel. Para evitar que se oscurezcan demasiado, es aconsejable utilizar en todo momento filtro solar con la protección más alta (FPS 50-UVB UVA) en manos y cara, que son las zonas más expuestas al sol. Recuerda elegir uno apto para pieles sensibles.

Otro aspecto a tener en cuenta es que mientras estás bajo el tratamiento, no se recomienda utilizar cremas o tratamientos con retinol, ácido glicólico o hidroquinona. Asimismo, se desaconseja la depilación, es preferible utilizar la maquinilla.

Cuida tu cuero cabelludo

El tratamiento para el cáncer de mama frecuentemente provoca la caída del cabello entre la primera y la octava semana. No obstante, al terminar la terapia, al cabo de unos tres a seis meses, volverá a crecer. El cuero cabelludo, como el resto de la piel, estará más sensible y es posible que te duela un poco, porque los tratamientos afectan los folículos pilosos, provocando molestias y la caída.

Antes y durante todo este tiempo, lávate la cabeza con un champú muy suave, uno neutro (con pH 5,5), aplica crema suavizante en tu pelo y reduce su largura, para que, durante la caída, te sea más cómodo manejarlo, además de que te ayudará a irte adaptando a tu nueva imagen.

Una vez que se produzca la alopecia, usa hidratación y protector solar en el cuero cabelludo. ¡No olvides que estará expuesto a los rayos solares! En este momento te decidirás entre usar un pañuelo o una peluca o nada.

En cuanto a la elección de la peluca, una de las cuestiones que más preocupa a las pacientes, es que luzcan naturales. Esto puedes lograrlo eligiendo una de pelo natural y de color y textura idénticos a los de tu pelo Por ello, se recomienda llevar una foto en el momento de adquirirla o, mejor, acudir antes de comenzar el tratamiento, a fin de que te ayuden a elegir la más indicada para ti. Existen bancos de pelucas en los que te puedes apoyar, que funcionan con préstamos temporales.

Las pelucas deben ser libres de adhesivos o cualquier otro elemento irritante y de una textura agradable. Una recomendación importante que debes seguir es dejar tu cabeza al descubierto, al menos, durante 6 horas al día, para que la piel del cuero cabelludo respire.

Además, aquí podrás ver como colocarte el pañuelo oncológico.

Hidrata y mantén bonitas tus uñas

Es importante cuidar nuestras uñas, además para prevenir infecciones, especialmente cuando nuestro sistema inmunológico está afectado. Durante el tratamiento, puede que tus uñas cambien de aspecto: estarán débiles y quebradizas o incluso, pueden formar manchas oscuras.

Puedes usar esmalte de uñas, pero debes poner mucha atención en los ingredientes que contienen: busca aquellos hipoalergénicos, sin formol, sin parabenos, tolueno ni colofonia. En cuanto al quitaesmalte, utiliza uno sin acetona. Para arreglar tus uñas, es preferible que no las cortes –así evitas infecciones- más bien utiliza una lima para rebajarlas y darles forma. De igual forma, no arranques las pielecillas sobrantes, más bien mantén hidratadas tanto uñas como cutículas con aceites especiales.

No es recomendable utilizar uñas postizas ni de gel y, si quieres hacerte la manicura y pedicura, consulta con el oncólogo cuáles podrían ser las opciones menos agresivas.


Bibliografía

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