Claves para cuidar tu piel durante y después del tratamiento oncológico

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Los cambios en la piel son parte de los efectos secundarios que aparecen de forma temprana durante el tratamiento del cáncer de mama. Aunque las alteraciones cutáneas varían en función de la terapia que recibas, la sequedad, el picor, las manchas e irritaciones, son las más comunes. 

Para ayudarte a sobrellevar estos cambios en la piel de una mejor manera y evitar que afecten tu calidad de vida, te explicamos por qué se producen y qué puedes hacer para prevenir o disminuir las molestias

Se recomienda comenzar con las nuevas rutinas de cuidado de la piel antes de iniciar la oncoterapia, con el propósito de que esté en mejores condiciones para afrontar las agresiones. 

Piel seca, descamada y con picor

Tanto la radioterapia como la quimioterapia producen alteraciones en las células y una pérdida excesiva de fluidos, esto no solo hace que la piel esté más sensible, sino que ocasiona resequedad excesiva, descamación y prurito.

Algunos medicamentos utilizados en la quimioterapia también pueden causar sensibilización y producir picor en la piel. Para disminuir estos síntomas, se aconseja:

  • Usar cremas hidratantes, emolientes, calmantes y restauradoras de la barrera hidrolipídica, al menos dos veces al día, especialmente al salir de la ducha. Es importante mantener la elasticidad de la piel para evitar que se agriete y aparezcan fisuras o eczema. 
  • Aplica hidratación extra en manos y pies, pues suelen presentar más resequedad. 
  • Tomar duchas cortas, con agua tibia. 
  • Beber mucha agua, te ayudará a mantener tu piel hidratada y sana.
  • Evitar el rascado, la piel estará más débil y propensa a heridas. 
  • Si el picor es muy intenso, se recomienda consultar al médico, quien te aconsejará el tratamiento más adecuado según tu caso. 
  • Si te has sometido a radioterapia y aparece alguna lesión en la zona, consulta al médico. Si la piel no se trata adecuadamente, puede producirse lo que se conoce como “reacción húmeda”, que da lugar a la aparición de úlceras e infecciones.

Irritaciones y enrojecimiento

Los tratamientos afectan la barrera cutánea, que es la encargada de proteger la piel. Por este motivo, puede presentarse enrojecimiento, irritación y ardor. Además, la piel estará más vulnerable ante los agentes irritantes y es posible que los productos que solías utilizar, ahora te causen reacciones cutáneas. Si has recibido radiación, la zona se notará enrojecida, como si se tratase de una quemadura solar. Los siguientes consejos te ayudarán a proteger tu piel:

  • Evita el uso de productos que contengan alcohol, ácidos (salicílicos, glicólicos y retinoides), colorantes, perfume, detergentes u otras sustancias irritantes. Elige cremas nutritivas y jabones oleosos suaves, con pH 5,5. Existen productos específicos para cuidar la piel afectada por los tratamientos para el cáncer, pide recomendación a tu equipo médico. 
  • La depilación está desaconsejada, es preferible el uso de la maquinilla de afeitar, aunque debe evitarse si la piel está irritada. 
  • No se recomienda el uso de exfoliantes o guantes de crin, por el riesgo de ocasionar heridas. 
  • Tras la ducha, seca tu piel delicadamente con una toalla suave mediante toquecitos. 
  • Utiliza prendas de vestir y ropa de cama de algodón o hilo.  

Fotosensibilización y manchas en la piel

 Algunos tratamientos pueden ocasionar manchas en la piel y sensibilización a la luz solar. Para evitar que las manchas sean más pronunciadas, se recomienda: 

  • Utiliza a diario protección solar alta (FPS 50-UVB / UVA), no importa si llueve o está nublado: al salir de casa siempre estás expuesta a los efectos de la radiación solar. Si vas a estar muchas horas al aire libre, complementa la protección con un sombrero y con ropa de manga larga. 
  • Si has recibido radioterapia, no expongas la zona irradiada a la luz solar.

Después del tratamiento

Muchos de los cambios que ocurren en la piel suelen mejorar varias semanas tras culminar las sesiones de oncoterapia, sin embargo, en algunos casos pueden perdurar o aparecer tiempo después. 

En general, se recomienda seguir los mismos cuidados de la piel después de terminar el tratamiento: una buena hidratación diaria, uso de productos suaves y tratar la piel con delicadeza mientras se renueva. 

Antes de recurrir a algún procedimiento estético para tratar la pérdida de luminosidad o las alteraciones en el tono de la piel, consulta con tu médico. Existen varios trucos de maquillaje que puedes poner en práctica mientras tu piel recupera su color, te contamos más en este enlace

En el caso de las manchas, suelen disminuir con el paso del tiempo, no obstante, es recomendable continuar utilizando protección solar, para favorecer que se aclaren y evitar que aparezcan manchas nuevas.

Referencias consultadas:

GRUPO ESPAÑOL DE PACIENTES CON CÁNCER (GEPAC). La piel después de los tratamientos [en línea] [consulta: noviembre, 2019]. Disponible en: http://todosomosupervivientes.com/3-cuidando-tu-imagen/3-1-la-piel-despues-de-los-tratamientos.html

Ruiz, Virginia. Cuidados de la piel durante la radioterapia. Un rayo de esperanza. Blog de una radioncóloga. [en línea] enero, 2013 [consulta: noviembre, 2019]. Disponible en:  https://www.radioncologa.com/2013/01/cuidados-de-la-piel-durante-la-radioterapia/

Manso Sánchez, Luis. Foro de debate Cáncer de mama desde la dermatología: Efectos de los tratamientos sobre la piel y el pelo. [en línea] octubre, 2015 [consulta: noviembre, 2019]. Disponible en:  http://www.catedrasenred.es/sites/default/files/docs/madrid-cancer-mama.pdf

NATIONAL CANCER INSTITUTE (NCI). Cambios en la piel y en las uñas [en línea] abril, 2015 [consulta: noviembre, 2019] Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/efectos-secundarios/cambios-piel-unas