Recomendaciones de vacunación: más vale prevenir que curar.
Vacunas vivas atenuadas
Las vacunas vivas atenuadas son: Virus varicela Zoster (VVZ), triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis), rotavirus, polio oral, fiebre tifoidea oral, fiebre amarilla, tuberculosis y dengue. En nuestro calendario vacunal se recomiendan las vacunas frente la triple vírica y la varicela. Aunque la mayoría de los pacientes ya están vacunados con la vacuna triple vírica (y parte de la población infantil también de varicela), la ausencia de anticuerpos ante estas infecciones o ante la vacunación en una analítica de cribado aconseja su administración antes del inicio del tratamiento inmunosupresor. La vacuna triple vírica y la vacuna frente a la varicela se recomienda en pacientes no inmunizados (no vacunados o que no han pasado la enfermedad), salvo que estén inmunosuprimidos que en este caso están contraindicadas. Idealmente deben administrarse 3-4 semanas ante de iniciar el tratamiento inmunosupresor. En caso de que se haya iniciado la inmunosupresión, están formalmente contraindicadas hasta pasados 3 meses después de la suspensión del tratamiento (en el caso de los corticoides 1 mes después de haber finalizado el tratamiento).

Vacunas inactivadas
A todos los pacientes con EII se le recomienda de forma rutinaria la vacunación contra la gripe, SARS-CoV-2, neumococo, virus de la hepatitis B (VHB) y tétanos-difteria ya que se consideran población de riesgo de sufrir complicaciones en caso de contraer alguna de estas infecciones.
La vacuna contra la gripe y SARS-CoV-2 es anual y la del neumococo secuencial dependiendo del tipo de vacuna administrada previamente. No existe ninguna evidencia que sugiera un mayor riesgo de la vacuna contra la SARS-CoV-2 (cualquier vacuna disponible es segura) en los pacientes con EII, por lo que se recomienda vacunar a todos los pacientes con EII, independientemente del tratamiento de base que realicen con la misma pauta que la población general, siendo igual de segura. La vacunación no debe ser diferida si el paciente está en tratamiento inmunosupresor, aunque podría disminuir la respuesta inmune a la vacuna.
La serología basal y vacunación VHA no siempre es obligatoria (dependiendo de los factores de riesgo y comunidad donde se resida), pero se recomienda si el paciente va a ser tratado con algún tratamiento inmunosupresor con riesgo de hepatotoxicidad (azatioprina, mercaptopurina o metotrexato).

Virus de la hepatitis B (VHB)
En pacientes sin tratamiento inmunosupresor (inmunocompetente), la pauta de vacunación es una pauta estándar como el resto de la población general. En pacientes inmunosuprimidos, la pauta de vacunación frente al VHB es diferente, se recomienda por su mayor eficacia dosis dobles y una pauta rápida, lo que significa mayor dosis en menor tiempo. Esto es así porque se ha observado que se necesitan tener niveles de anticuerpos contra la hepatitis B más elevados porque el tratamiento inmunosupresor con el tiempo puede favorecer la bajada rápida de estos anticuerpos.
Virus herpes zóster (VHZ)
El riesgo de herpes zóster está aumentado en los pacientes con EII en un 50% con relación a la población general. El hecho de haber sufrido un herpes zóster no protege de la reinfección y, además, por el contrario, tiene más riesgo de reactivación en caso de inmunosupresión. Anteriormente sólo disponíamos en nuestro país la vacuna de virus vivos atenuados, por lo que no se podía administrar en pacientes en tratamiento con inmunosupresión, pero desde hace unos años disponemos de la vacuna inactivada, financiada y recomendada en todos pacientes >18 años que vayan a iniciar o estén en tratamiento con inmunosupresores combinados o no con biológicos, sobre todo aquellos pacientes en tratamiento con fármacos inhibidores de JAK.
La vacunación del VHZ inactivada también está indicada y se está administrando a la población general con edad de 65 y 80 años (según vayan cumpliendo esa edad) y a partir de los 90 años, por lo que también se puede informar al paciente que por su estado de inmunosupresión se le va a administrar con anterioridad a la población general. Otras indicaciones son pacientes con antecedentes de herpes de repetición, pacientes oncológicos en tratamiento quimioterapia, antecedentes de trasplante de medula ósea, trasplante de órgano sólido e infección VIH. La pauta son dos dosis separadas entre ellas 2 meses (0-2 meses).
Las personas que fueron vacunadas con la vacuna atenuada se recomienda que se vacunen con la vacuna inactivada 5 años después.

Virus papiloma humano (VPH)
Otras de las vacunas recomendadas según las guías pero que no consta de forma obligatoria en el calendario vacunal, es la vacuna del papiloma humano (VPH). Se recomienda (independientemente del estado de inmunosupresión) a mujeres y hombres de 11-18 años (hasta los 26 o hasta tener relaciones sexuales), o mujeres mayores de 26 años con CIN II-III o conización. Recientemente se ha incluido la financiación en niños y ampliado hasta los 18 años. Sobre la vacuna en edad escolar en los últimos años ha habido cambios. En el curso 2008-2009 se inició la vacunación del VPH en niñas a los 12 años con una pauta de 3 dosis (0-2-6 meses). En 2014 se observó que la inmunidad era muy buena con 2 dosis, por lo que se decidió cambiar la pauta a 2 dosis (0-6 meses). En 2022 entró la vacunación poblacional incluyendo a los niños a los 12 años con pauta de 2 dosis sin cambios. Actualmente se ha observado que con 1 dosis existe muy buena respuesta inmune y se ha modificado la pauta actual tanto niños y niñas de 12 años, 1 dosis única y se extiende de forma financiada para captar hombres y mujeres no vacunadas hasta la edad de 18 años (incluidos).
En personas no vacunadas con determinadas situaciones de riesgo (hombres con relaciones sexuales entre hombres, prostitución) hasta los 45 años (incluidos) se recomienda 1 dosis hasta los 25 años y 2 dosis a partir de los 26 años, separadas al menos 6 meses.
En personas no vacunadas con inmunosupresión y hasta los 45 años (incluidos) se administrarán 3 dosis (0, 1-2 y 6 meses) independientemente de la edad de comienzo de la vacunación.
La vacuna es muy eficaz tanto en la prevención de la infección por VPH como de lesiones precursoras del cáncer cervical, vaginal, de la vulva y de verrugas genitales. Incluye nuevos serotipos del VPH, es gratuita únicamente para niñas/niños en edad escolar, para pacientes (hombres y mujeres) afectos de VIH+ < 26 años y mujeres con un CIN II con antecedente de conización inferior a 1 año. Para el resto de pacientes, la vacuna no está financiada y se adquiere con receta blanca.
Un concepto erróneo es pensar que el hecho de haber sufrido la infección por VPH protege de la infección y no requiere la vacunación. Esto no es así, existen 100 tipos diferentes de VPH, por lo que la infección por un tipo de VPH no protege de la infección por otro de los serotipos, así que en estos casos la vacunación debe recomendarse igual. Se recomienda también la administración de la vacuna en hombres, aunque solo esté financiada en ellos en nuestro país hasta los 18 años. Las pacientes también deben saber que la vacunación contra el VPH tampoco excluye el riesgo de cáncer de cérvix por lo que deben seguir realizándose las citologías y los controles ginecológicos habituales de cribado de cáncer de cérvix.

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