¿Cuáles son los síntomas por los que tengo que consultar?

La manifestación extraintestinal más frecuente es el dolor y en ocasiones la rigidez que puede afectar a la columna o a otras localizaciones óseas.

– Dolor en la columna.
El dolor en esta localización representa la causa más frecuente de consulta al médico de familia, cuando se trata de enfermedades del esqueleto los pacientes con EII no son una excepción. Sin embargo, lo que nos interesa es un tipo de dolor con unas características muy concretas, aunque no siempre, ni todos los pacientes, las cumplen todas. Suele ser un dolor que el paciente sitúa en las nalgas (lo que significa una inflamación en unas articulaciones profundas situadas a ese nivel, las sacroilíacas).
A veces en un solo lado y otras veces de modo alterno.

Puede permanecer fijo, o bajar un poco por la parte posterior de la pierna. En general, no suele ser un dolor muy agudo o de alta intensidad, sin embargo, en ocasiones interrumpe el sueño y obliga al paciente a levantarse de la cama y caminar, situación con la que encuentra cierto alivio. Es característica la sensación de rigidez al levantarse por las mañanas, o después de largos períodos en reposo en una silla, durante una mañana de trabajo o en un sofá después de una tarde de descanso. En ocasiones esta rigidez es la principal limitación para el paciente, ya que en general, cuando no reciben tratamiento, puede durar varias horas. A veces el dolor puede localizarse en otros tramos de la columnva (cervical, dorsal, lumbar), con unos síntomas similares a los descritos previamente.

Característicamente, el dolor en dichas localizaciones sigue un curso independiente en relación a la EII, es decir, puede haber dolor aunque el paciente no presente ningún síntoma de la EII. Cuando se afecta a cualquier tramo entre el sacro y la columna cervical, se denomina artritis axial.

– Localizaciones fuera de la columna.
El dolor en las articulaciones, sin hinchazón visible, es difícil asociarlo a la EII dada su alta frecuencia en la población general. Sin embargo, la inflamación (hinchazón) de una o varias articulaciones en un paciente con EII debería comentarse siempre, con el gastroenterólogo. Los síntomas suelen aparecer de forma repentina, en forma de dolor e hinchazón, sobre todo cuando coinciden con un brote de la EII, de no ser así, los síntomas, a veces, son menos intensos y la enfermedad sigue un proceso más progresivo y crónico. Se puede afectar una, varias o múltiples articulaciones, afectando a muñecas, manos, pies, rodillas, tobillos… Típicamente afecta de forma diferente a los dos lados del cuerpo (asimétrica) y prácticamente nunca lesiona el hueso, es una artritis no erosiva o no destructiva. Se denomina artritis periférica.

Debemos saber que a veces se pueden afectar otras localizaciones, fuera de las articulaciones, provocando tendinitis (inflamación de tendones), bursitis (inflamación de bursas) o dactilitis (inflamación de los dedos de los pies o de las manos, en forma de salchicha). De todas ellas, la más frecuente suele ser la tendinitis aquílea, en la parte posterior del talón, que como comentamos previamente, además de dolor puede mostrar signos de hinchazón.

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