¿Cómo se manifiestan clínicamente? Manifestaciones cutáneas asociadas e inducidas por el tratamiento
Manifestaciones cutáneas asociadas
Éstas son enfermedades que se observan con más frecuencia en pacientes con EII, pero sin compartir ni mecanismos patogénicos ni características microscópicas típicas de la enfermedad. Sin embargo, sí que se puede asociar cierta predisposición genética y la misma naturaleza inflamatoria crónica. Dentro de este grupo de manifestaciones cutáneas, destacamos la psoriasis, el vitíligo, la dermatitis atópica o la acrodermatitis enteropática.
La psoriasis es la manifestación cutánea asociada más habitual. Aparece en el 7-10% de los pacientes con EII, mientras que en la población general española su prevalencia se estima en el 2,3%. Sus manifestaciones clínicas son las características placas rojizas y descamativas (Figura 3) localizadas en superficies de extensión como codos y rodillas (Figura 4), y con una frecuente implicación del cuero cabelludo y, en menor medida, de las uñas (Figura 5) y los pliegues.



Manifestaciones cutáneas inducidas por el tratamiento
Durante los últimos años, el uso de fármacos biológicos que inhiben el TNF, como adalimumab o infliximab, ha aumentado de manera exponencial gracias a su excelente perfil riesgo-beneficio en el manejo de la EII. En un 5-29% de los casos, el uso de estas terapias puede ocasionar la aparición de ciertas reacciones cutáneas. Estas reacciones, en ocasiones, se han denominado paradójicas por la particularidad de desencadenar cuadros idénticos o similares a la psoriasis, para la que se han mostrado muy eficaces en ausencia de EII subyacente.
Estas reacciones se pueden manifestar en forma de pustulosis palmoplantar (Figura 6), psoriasis, eccema o una combinación de ellas (reacciones psoriasiformes). Habitualmente, el cambio a otro fármaco anti-TNF no conlleva su resolución, por lo que, en aquellos casos donde la intensidad del cuadro no permite su manejo con medidas tópicas, suele ser necesario el cambio a otras dianas terapéuticas alternativas.

Con la reciente introducción de los anti-JAK orales, en el manejo de la EII, es posible encontrar un efecto secundario característico, pero habitualmente pasajero y de fácil manejo con las medidas adecuadas, como son las reacciones similares al acné en la zona facial o el tronco. No suele ser necesaria la modificación o suspensión de estos tratamientos por este motivo.
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