Aporte de fibra en la EII. ¿Siempre recomendable?

El consumo de fibra en la EII se suele ver como un arma de doble filo. Por un lado, se dice que dietas suficientes o altas en fibra son buenísimas para la microbiota, pues al no poder digerir por completo la fibra nuestra microbiota la fermenta creando sustancias beneficiosas como los ácidos grasos de cadena corta (Ej. butirato) que reducen la respuesta inflamatoria1, pero, por otro en según qué situaciones los alimentos ricos en fibra pueden sentar fatal.

¡Veamos cómo gestionarlo!

CONSUMO DE FIBRA EN REMISIÓN

Sin duda estando en remisión con una recuperación total, la indicación es una dieta con suficiente fibra. Según recomiendan la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) esto serían entre unos 25 a 40g de fibra al día.

¿Cómo se consigue esta cantidad?

Incluyendo una ración de verduras en comida y otra en cena, 3 raciones de fruta al día2, un puñadito de frutos secos y, al menos 3 raciones de legumbre a la semana, siendo éstas las que mayor cantidad de fibra aportan, con diferencia, por ración de consumo de todo lo que comemos.

A priori, todo bastante compatible o similar a una dieta mediterránea de verdad.

Si bien el consejo si se acaba de salir de un brote es no pasar de 0 a 100 con el tema de la fibra y probar primero estos alimentos cocinados, en porciones menores y, en el caso de las legumbres en hummus o sin piel y/o trituradas. Poco a poco.

También se ha visto que concretamente algunas fibras como la inulina presente en ajos, cebollas, etc podrían ser más beneficiosas3.

De hecho, el consumo de fibra se considera que reduce el riesgo de brote en enfermedad de Crohn4 y de Colitis Ulcerosa.

CONSUMO DE FIBRA EN BROTE LEVE-MODERADO

Como no sabemos cuánto tiempo pasaremos en este estado y, normalmente hay cierta tolerancia a algunos alimentos con fibra es importante que no la rebajemos en exceso, pues la fibra es alimento imprescindible de la microbiota y sabemos que ésta juega un papel importante en la EII. Es decir ¡ni un paso atrás! Si toleramos raciones de verduras como una crema de calabacín sin piel, frutas como una manzana asada o en compota y pequeñas cantidades de lenteja roja o pelada, no restrinjamos más, pues todo lo que restrinjamos luego habrá que trabajar en volver a recuperar su tolerancia. Además, mantener este consumo de fibra se ha visto asociado a una mejoría en Colitis Ulcerosa5.

Probablemente las técnicas de una dieta blanda también llamada de fácil digestión o de protección gástrica son las más indicadas para esta situación. Hay 3 puntos que se deben conocer:

  1. Cualquier alimento cocinado es más digestivo que cualquier alimento crudo.
  2. Cualquier alimento pelado (ej. fruta) o refinado (ej. arroz) es más digestivo que el mismo alimento sin pelar o refinar.
  3. Cualquier alimento triturado es más digestivo que cualquier alimento sin triturar (Ej. hummus vs plato de garbanzos).

Esto no significa que todo tenga que ser triturado, por ejemplo, pero ayudarnos de estas técnicas nos facilitará la digestión en momentos de brote.

Dieta blanda o de protección gástrica

CONSUMO DE FIBRA EN BROTE MODERADO-GRAVE Y ESTENOSIS

En brotes que se compliquen la fibra puede ir restringiéndose cada vez más hasta quedar prácticamente en una llamada ‘dieta baja en residuo’ es decir, una dieta sin prácticamente fibra; pero normalmente puede haber cantidades variables en función de la tolerancia de cada persona. Por ejemplo:

consumo de fibra

En el caso de las estenosis es algo diferente, si bien la recomendación general es una dieta baja en fibra insoluble para minimizar el riesgo de obstrucción, lo que se necesita sobre todo es una llamada ‘dieta de partícula pequeña’ o de textura adaptada6, es decir, no importaría tanto la fibra como tal si no que el tamaño de lo que comemos y su digestibilidad no cause obstrucción. Por ejemplo, aunque el maíz no es un cereal especialmente alto en fibra, el maíz dulce no estaría recomendado ya que la fibra insoluble que lo recubre dificulta bastante su digestión y podría dar problemas. En casos más complejos y especialmente en estenosis ileal puede ser necesaria la nutrición enteral.

Ante la duda se aconseja acudir a un/a dietista-nutricionista para que valore la dieta y la adapte en caso de ser necesario.

En conclusión, estando en remisión se debe procurar llevar una dieta suficiente en fibra, en nuestro caso, al estilo de la dieta mediterránea; y estando en brote se debe consumir la cantidad de alimentos con fibra que el cuerpo tolere, ayudándonos de las técnicas de la dieta blanda o de fácil digestión. Solo en caso de brotes graves y estenosis el consumo de fibra será muy reducido. 

  1. Wark, G., Samocha-Bonet, D., Ghaly, S., & Danta, M. (2020). The Role of Diet in the Pathogenesis and Management of Inflammatory Bowel Disease: A Review. Nutrients, 13(1), 135. https://doi.org/10.3390/nu13010135
  2. Levine, A., Rhodes, J. M., Lindsay, J. O., Abreu, M. T., Kamm, M. A., Gibson, P. R., Gasche, C., Silverberg, M. S., Mahadevan, U., Boneh, R. S., Wine, E., Damas, O. M., Syme, G., Trakman, G. L., Yao, C. K., Stockhamer, S., Hammami, M. B., Garces, L. C., Rogler, G., Koutroubakis, I. E., … Lewis, J. D. (2020). Dietary Guidance From the International Organization for the Study of Inflammatory Bowel Diseases. Clinical gastroenterology and hepatology : the official clinical practice journal of the American Gastroenterological Association, 18(6), 1381–1392. https://doi.org/10.1016/j.cgh.2020.01.046
  3. Peters, V., Dijkstra, G., & Campmans-Kuijpers, M. (2021). Are all dietary fibers equal for patients with inflammatory bowel disease? A systematic review of randomized controlled trials. Nutrition reviews, nuab062. Advance online publication. https://doi.org/10.1093/nutrit/nuab062
  4. Brotherton, C. S., Martin, C. A., Long, M. D., Kappelman, M. D., & Sandler, R. S. (2016). Avoidance of Fiber Is Associated With Greater Risk of Crohn’s Disease Flare in a 6-Month Period. Clinical gastroenterology and hepatology : the official clinical practice journal of the American Gastroenterological Association, 14(8), 1130–1136. https://doi.org/10.1016/j.cgh.2015.12.029
  5. Wedlake, L., Slack, N., Andreyev, H. J., & Whelan, K. (2014). Fiber in the treatment and maintenance of inflammatory bowel disease: a systematic review of randomized controlled trials. Inflammatory bowel diseases, 20(3), 576–586. https://doi.org/10.1097/01.MIB.0000437984.92565.31
  6. Bischoff, S. C., Escher, J., Hébuterne, X., Kłęk, S., Krznaric, Z., Schneider, S., Shamir, R., Stardelova, K., Wierdsma, N., Wiskin, A. E., & Forbes, A. (2020). ESPEN practical guideline: Clinical Nutrition in inflammatory bowel disease. Clinical nutrition (Edinburgh, Scotland), 39(3), 632–653. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2019.11.002